18 septiembre, 2013

Estrellitas


Hay hijos que sacan a sus padres de sus casillas, aunque éstos tengan más paciencia y escaques que un tablero de ajedrez.

Aurora Basnuevo aparece en la televisión cubana hasta diez veces diarias, para decirnos cómo debemos educar a nuestros hijos. Todo eso está bien, pero a veces los muchachos necesitan que los metan en cintura. Total, si por un par de nalgadas, un chancletazo o un cintazo nadie se ha muerto.

Los niños de aquí, amenazan con llamar al 911 en cuanto los padres los regañan o les suben un poquito el tono de voz. Ya no se les puede ni regañar. Todo eso es considerado violencia infantil.

¡Ah! Pobre del maestro que le levante la voz a un alumno; enseguida llegan los padres como fieras.
- Usted no tiene derecho a pegarle a mi hijo, porque no sabe con qué se cría.

Eso es lo mínimo que le gritan en la cara al profesor.

El pedagogo ruso Antón Makarenko habló bien claro sobre a la disciplina. En mi época; los maestros no andaban con muchas contemplaciones. Nos sonaban un reglazo en las manos o en las pantorrillas y nos paraban en una esquina del aula mirando a la pared y ningún padre fue a discutir por aquellos castigos y en el hogar, los castigos no eran diferentes. A unos nos arrodillaban en el suelo, sosteniendo sobre nuestras cabezas, una piedra de a libra. Media hora en semejante posición era un buen escarmiento. Mis vecinos Daniel y David, cuando hacían algo incorrecto, tenían que permanecer parados en  medio del patio, como mismo vinieron al mundo, pero con los vellos floreciendo por doquier, durante media hora. Eso ya era denigrante. Paradójicamente; la familia era cristiana.


Una tarde, mientras jugábamos en el patio; por un asunto trivial, la emprendí a trompones contra mi hermano Ernesto, dos años menor que yo, mientras mi padre hacía un trabajo en el cielo raso de la casa. Aunque muchos han hablado de ellas, no todos han tenido el privilegio de verlas. Aquel día supe que las estrellitas si existen. Yo las vi, mientras mi padre me hacía añicos un listón de madera, en la espalda.


                                                               === FIN ===

28 julio, 2013

Miguel Alfredo González: el extranjero mejor pagado en Grandes Ligas!!!

Miguel Alfredo González
A pesar del inédito descalabro de la selección cubana de béisbol ante un equipo universitario de Estados Unidos (fueron barridos en cinco encuentros), los cubanos tenemos razones más que suficientes para sentirnos orgullosos por los triunfos de nuestros peloteros en Grandes Ligas. Como si fuesen poco los fantásticos resultados de Yasiel Puig y la fabulosa demostración de Yoenis Céspedes en el Festival de Jonrones del Juego de las Estrellas, ahora se suma la adquisición del lanzador derecho Miguel Alfredo González por los Phillies de Filadelfia, con un contrato de 59 millones de dólares, cifra que constituye un nuevo récord para la adquisición de un jugador extranjero y que supera los 56 millones otorgados al japonés Yu Darvish, en el 2011.

La adquisión de Miguel Alfredo constituye un claro indicador de la elevada calidad individual de nuestros peloteros, a pesar del deprimente estado en que se encuentra el pasatiempo nacional en nuestra patria. Desde aquí, mi sencillo espacio de opinión, le deseo muchas felicidades a Miguel Alfredo y éxitos en su nueva etapa y espero verlo pronto en el estadio de los Phillies, aquí en Filadelfia.


                                                 === FIN ===



16 julio, 2013

De Campechuela a Nueva York

Yoenis en el Citi Field.
Como cubano y campechuelense, me siento muy contento: anoche nuestro coterráneo Yoenis Céspedes ganó el Derby de Jonrones en el Citi Field de Nueva York, previo al Juego de las Estrellas, a celebrarse en el dia de hoy. Apenas en la segunda temporada, el muchacho de Campechuela ya ha hecho historia para Cuba y las Grandes Ligas, al convertirse en el primer cubano que gana un derby de jonrones. El premio: Un trofeo y una Chevrolet Silverado. La hazaña de Céspedes está ya disponible en You tube. Felicidades a La Potencia, que cada dia pone más en alto el nombre de nuestra patria y de nuestro terruño.


                                                                     === FIN ===

07 julio, 2013

Radio Reloj, dentro de 10 años...

   “Radio Reloj, 5 y 32 minutos.

La Asamblea General de las Naciones Unidas; que sesiona desde ayer en su sede permanente de Zurich, Suiza; aprobó por abrumadora mayoría; el nuevo sistema impositivo para el Fondo Mundial contra Desastres Naturales y el Calentamiento Global.

Los recursos financieros serán aportados a partir del próximo año, en correspondencia con el desarrollo y el nivel de contaminación ambiental que genera cada país; de tal manera que los estados que causan los mayores daños y contaminaciones ambientales, serán los responsables de realizar las mayores aportaciones financieras para ayudar a restañar, de alguna manera, los daños que se le causan a nuestro planeta.

De este modo; se ha logrado un paso más, en el lento proceso de justicia global iniciado hace dos años, a partir de las fuertes presiones de la  mayoría de los gobiernos y pueblos, cuando todo el sistema de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) fue finalmente reestructurado y su sede trasladada desde Nueva York, a Zurich, Suiza.


Reportó Liz Llerena Pimentel. Radio Reloj. 5 y 33 minutos.”


                                                          === FIN ===

06 abril, 2013

Amor a primera vista.


Debo reconocerlo, aquello fue amor a primera vista. Corría el año 2004. Hacía varios meses que había tomado la decisión de cambiar el look en mi cuarenta cumpleaños y la buscaba afanosamente. Para mi fortuna, la vi en una tienda de ventas en divisas, en Varadero, donde vacacionaba.

Ni siquiera me detuve a contemplar sus detalles, su característica figura. Simplemente la tomé, pagué por ella y desde aquel día, siempre hizo su trabajo eficientemente, semana tras semana, aunque a lo largo de estos diez años, perdió algunos dientes, fue necesario componerla varias veces y hacerle alguna que otra adaptación. Ella me ha acompañado, desde entonces, a todos lados. Viajó conmigo a Canadá, cruzó Rainbow Bridge, se asentó conmigo en Tampa y luego tomó carretera junto a mí, hasta New Jersey.

Cada semana le costaba más trabajo realizar su faena y no niego que aún después del tiempo transcurrido, la seguía amando; pero la vida es dialéctica y está en constante cambio y desarrollo. Después de mucho meditarlo, por fin hoy he comprado a su sustituta: una Remington de acero inoxidable, de tres velocidades, peines ajustables, de plástico flexible, en fin, la última tecnología en máquinas de pelar y la vieja Sunbeam ha ido a parar al depósito de la basura y pronto será desbaratada y reciclada.

La vieja Sunbeam ha concluido su ciclo de vida.




                                                 === FIN ===
                              

24 febrero, 2013

Equipo asesor.


Lugar: Sala de reuniones. Importadora de Alimentos Inc.
Fecha: diciembre de 2019.

En los jarrones de porcelana que flanquean los accesos al escenario, pujan apretujados lirios y en cada luneta espera, impaciente y desnuda, una rosa. El olor a begonia me recuerda el corredor de una casona pintada de blanco y habitada por una estirpe de locos. El azul celeste de las paredes me produce una agradable sensación de paz y de sosiego. Han colgado una gran bandera como telón de fondo, para darle a la ocasión el valor que se merece.

El día que se jubiló Jaramillo; por muchos años, director de la fábrica de combinadas cañeras de Holguín, en un improvisado acto le obsequiaron tres diplomas impresos a la carrera y repletos de errores ortográficos. Afortunadamente pudo aprovechar los cuadros donde le encasquetaron aquellas afrentas y colocó en ellos viejas fotos donde posaba sonriente junto a antiguos dirigentes, que a lo largo de varios años visitaron aquella fábrica. 
Combinada cañera KTP.

Hoy se retiran aquí cinco trabajadores. Dos de ellos formarán parte del equipo asesor del director. El aparato consultivo sólo puede estar integrado por jubilados de reconocida experiencia, pero como ésta posee un incalculable valor; los consejeros recibirán honorarios por aportar sus ideas. Esto no es una botella como aquellas que pulularon en las instituciones públicas hace ya más de cien años; esta idea se generalizó hace apenas tres años.

Cuando el director de la corporación necesite la ayuda del equipo asesor, se reunirá con ellos y les soltará el pajarito para que los venerables ancianos construyan la jaula. En el proceso de selección de los asesores no hay burocracia ni tráfico de influencias; esa es una facultad exclusiva del director y él los selecciona personalmente. A fin de cuentas, es quien responde ante la junta de accionistas. Aunque el gobierno se autodefine como laico, percibo cierto tufillo religioso en todo esto, porque sólo pueden ser doce los asesores, como los Apóstoles; sólo que estos ancianos no llevan nimbos sobre sus cabezas, ni van por el mundo predicando el Evangelio. Ellos aportan el mayor tesoro que poseen a esta altura de sus vidas: su experiencia.

Ángel Cuba es uno de los sujetos que se jubilan hoy y formará parte del equipo asesor.  Siempre ha padecido de una extraña dolencia: el mal de los honestos; de los que dicen lo que piensan, aún a costa de buscarse enemigos. 

Acérquense. Esto que les diré, debo hacerlo en voz baja porque me puedo ganar una reprimenda. ¿Se han percatado ustedes cómo hablan los cubanos? No se cansan nunca. Conversan sobre cualquier tema y opinan sobre todo; de lo divino y de lo terrenal. No tengo dudas de que padecen de verborrea perenne. Hablan más que la vieja cotorra de Francis Drake; el famoso corsario inglés que todos conocemos y que según le escuché decir un día a mi amigo El Gabo durante una pesquería por el golfo de Urabá, causó tremendo estrago por las vueltas de Riohacha.

Los siento; después continuamos charlando. Es que ha comenzado a llegar público a la sala y debo realizar mi trabajo.


                                                          === FIN ===




14 enero, 2013

Nueva etapa.

El equipo en Grand Rapid, Michigan.
Recién comienza el año 2013, momento propicio para hacer un balance de mi vida, desde mi llegada a este inmenso país. En junio del 2011 pisé suelo de los Estados Unidos de América, en Rainbow Bridge, Niagara Falls. Apenas una semana después, en Tampa, me presentaron esta "... bendición disfrazada de negocio", que es Amway, como muy acertadamente definió alguien, pero como aún no tenia ni permiso de trabajo, ni trabajo, aproveché el tiempo para estudiar a profundidad el negocio y las infinitas posibilidades que me brindaba el mismo.

Comencé a trabajar a los pocos meses y en cuanto pude, comencé lo que yo llamo: La primera etapa del negocio, que no es más que comprar los excelentes productos de Amway, usarlos diariamente y comprobar que su calidad está muy por encima de la media del mercado y al mismo tiempo, vender esos productos a mis amistades, colegas de trabajo y familiares o lo que es lo mismo, conformar mi cartera de clientes.

Como parte de mi preparación y educación continua, asistí a reuniones empresariales,  seminarios y una convención, además de los cursos online que brinda la corporación. Al mismo tiempo, comencé a dar mis primeros planes de negocio, a explicar esta excelente oportunidad a las personas mas cercanas. Llegaron los primeros aupicios, con la ayuda de nuestro equipo.

A mediados del año pasado, mi amigo Arael Pérez me propuso atender su negocio de distribución en el estado de New Jersey y aquí llegué en los primeros dias de octubre. Dejé de ser un empleado, para convertirme en un autoempleado, un importante paso en la busqueda de mi libertad financiera. Le agradezco infinitamente a Arael, la confianza depositada en mí y juntos  expandiremos, aún más, este negocio.

Estructura de Esmeralda.
En este nuevo escenario y con mejores posibilidades para  desarrollar mi negocio Amway, me tracé la meta de buscar mi tercer frontal, aquí en New Jersey, objetivo felizmente alcanzado en los primeros días de enero. Realmente me siento muy contento, inspirado y estimulado, pues mi negocio ya tiene lo que muchos llaman "Estructura de Esmeralda", es decir, comienza para mí, la segunda etapa: Consolidar y expandir el negocio. ¿Qué falta mucho camino por recorrer? Es cierto, pero sólo llevo viviendo un año y siete meses en el país de las oportunidades y estoy convencido que las que me han brindado, las he sabido aprovechar. ¿Cuándo alcanzaré mi libertad financiera? Esa es la tercera etapa del negocio. Tengo fijada mi meta, en 5 años y estoy absolutamente seguro que con mi esfuerzo y consagración y con la ayuda de todo el equipo, la alcanzaré.



                                                            === FIN ===



23 diciembre, 2012

Matiné del domingo en el cine.


Dedicado a Ika, Mongui, José Arturo y otros amigos de la infancia que se fueron aún jóvenes.

He pasado un domingo como hace meses añoraba. He permanecido todo el día en el apartamento, sin muchas cosas en mente. He comenzado a leer un excelente libro que un buen amigo me regaló, hace dos meses, en Tampa. El libro se titula “25 maneras de ganarse a la gente”. Entre lectura y sorbos de café, me han venido a la memoria recuerdos de mis domingos de infancia, en Campechuela. Este es uno de ellos.

Cine Ruth (Duaba)
Corría la década del setenta y todos los domingos, desde muy temprano en la mañana, una legión de bulliciosos muchachos hacíamos cola frente al cine Ruth (ahora, cine Duaba), que es el único cine del pueblo, sin importarnos la película que pasarían por la pantalla. En el Campechuela de aquellos años, los domingos, los muchachos nos dividíamos en dos grandes grupos: los que íbamos al cine y los que tenían que asistir a las iglesias del pueblo. Como si todas las instituciones se hubiesen puesto de acuerdo, a las nueve en punto comenzaba la matiné en el cine, la misa de la iglesia católica y la escuela dominical de las iglesias protestantes y hasta abría sus puertas la heladería, frente al parque.

Iglesia Católica
Yo siempre pertenecí al primer grupo, por eso sólo puedo narrar lo que en el cine ocurría. A las iglesias; no podía ni asomarme, pues mi padre era militante del partido y me lo tenía terminantemente prohibido. En eso siempre lo complací, aunque nunca entendí la causa de aquella prohibición.

Por la enorme pantalla desfilaban personajes famosos como el Charlot, de Charlie Chaplin, el Gordo y el Flaco, de Oliver Hardy y Stan Laurel y muchos otros personajes y actores del cine silente. Las balaceras de Billy el Niño, los insólitos viajes de los filmes basados en las fabulosas aventuras de JulioVerne y las películas de guerra y muñequitos soviéticos eran disfrutados con igual placer que el paquete de caramelos duros que nos vendían a la entrada del cine. Algunas veces se disparaban más caramelos en la platea, que balas en el asalto al tren del filme.

Un domingo, -en que fuimos gratamente sorprendidos- pusieron la película La vida sigue igual, del famoso cantante Julio Iglesias; claro, ya el filme llevaba un mes en cartelera. Nunca he visto colas más largas en mi vida, ni siquiera en la hamburguesería de Ayestarán, ni frente al cine Chaplin, a finales de los años ochenta. La gente se pasaba la noche entera, tirada en los portales de las casas contiguas al cine, sólo para ver la película al día siguiente. Llegaron a entregarse papeletas de entrada en los centros laborales, como una especie de estímulo moral.

La inmensa mayoría de la muchachada disfrutaba los close up y los travelling, pero Pedro Emilio no le prestaba atención a la pantalla. Se conformaba con comerse de lejos, en la penumbra de la sala, a la  bella Coralia, a la que nunca le confesó su amor y por la que caminaba veinte cuadras diarias, sólo para poder verla, parado en la ventana de su casa, mientras ella disfrutaba de las aventuras, sentada en un cómodo sofá. 

Para nosotros la matiné era como la mismísima misa parroquial, a la que los feligreses no suelen faltar. Era un excelente lugar para pasar un rato agradable con la noviecita de turno, besándonos como sólo saben hacerlo los adolescentes y toqueteando por acá y por allá, cada vez que nos fuera permitido. La mayoría de las veces ni siquiera mirábamos la película y al salir del cine con un pañuelo tapándonos la nariz y la boca, -como nos aconsejaban las abuelas- le pedíamos a los amigos cinéfilos que la narraran con todos los detalles, para poder contarla luego en la casa. 


                                                         === FIN ===

04 septiembre, 2012

Fin de semana del Labor Day.

Lucio y Tere
Quizás alguno de los lectores no lo sepa, pero aqui, en los Estados Unidos, el día de los  trabajadores  no se celebra el 1ro de mayo, como en la mayoría de los   países.  Aquí   se   celebra  el  Día del   Trabajo  (Labor Day) el  3 de  septiembre,  y  es  feriado.  Por   eso, después de trabajar  duro   durante la semana,  muchos pudimos descansar el sábado, el domingo y ellunes.

El viérnes en la tarde estaba agotado, pero a la vez,  optimista, pues habíamos planificado varias actividades para el fin de semana. Para mí, fueron tres días provechosos. Les cuento por qué: El sábado recibimos la visita de una pareja de amigos de Miami (Nayvi Lavandera y Elier López), socios Oro, en nuestro negocio Amway y que vinieron a apoyar a nuestro equipo en su desarrollo y crecimiento. Pasaron la tarde del sábado explicándole a nuestros invitados la excelente oportunidad de negocio que poníamos en sus manos, para que puedan hacer realidad todos sus sueños. Como resultado, he auspiciado a una excelente pareja de compañeros de trabajo: Teresita Delgado y Lucio de Armas, cubanos, de Santa Clara, para ser exactos, quienes han dejado de ser mis clientes, para convertirse en mis socios en el negocio. Con ellos y otros que ya están y los que se incorporarán en breve, trabajaremos día a día, para juntos, lograr nuestras metas y en un período de tiempo relativamente corto, ser libres financieramente.
Parte del equipo.

Como colofón del fin de semana, anoche asistimos todos a la reunión empresarial en el Hotel Holiday Express de Tampa. El orador invitado fue nada más y nada menos que Pável Gómez; Diamante Fundador, cubano, de Pinar del Río -cómo a él le gusta decir-, que junto a su esposa Lily, alcanzaron en Amway la libertad financiera en cinco años. El recinto se abarrotó de personas –mucho más de ciento cincuenta- y fue necesario utilizar el salón contiguo. Fue una noche inolvidable, que cambiará la vida de muchas familias.

Pável explicando el negocio.

En síntesis, aproveché los días de descanso, para seguir construyendo mi propio futuro; por eso quiero dejarles esta pregunta, para que cada quien la responda en la tranquilidad de su hogar. 

Si trabajas todo el año para el negocio de alguien, que se está enriqueciendo con tu trabajo y con tu esfuerzo, entonces ¿Por qué no aprovechar las horas de descanso para construir, paso a paso, tu propio negocio?   



                                                       === FIN ===

19 agosto, 2012

El Padrino.

A la memoria de Eddy Ortiz.


Me  enorgullece  haber sido amigo de Eddy Ortiz. Eddy era un ser especial, un personaje muy conocido y querido en Campechuela.  Falleció  hace  ya más de seis años  y era  el  padre  de  nuestro amigo Eddy Martin -no el comentarista deportivo-.


En los años  finales  de  la década  del  70 y principios del 80, yo era un joven fiestero y jodedor, como  cualquier  cubano. Cada  domingo  al  mediodía,  nos reuníamos con las novias  de  turno  en  El  Merendero, donde el grupo Sangre Joven (el  grupo  de  Los  Moros,  como  era  conocido) y la Orquesta Típica de Campechuela, amenizaban  las  tardes de matiné. En aquella etapa, no sé ahora por qué  razón,  yo  era  el  conductor  principal de Verano en la Calle,  versión publerina del programa televisivo Para Bailar, muy de moda en aquella época.

Zona de El Merendero.
En aquellos años, el grupo de amigos estaba formado, entre otros, por Rafael Aguiar “Chichi”, Guillermo Grimón “Guille”, Eddy Martin, Norberto Sotelo, “Pirolito” y yo. La mayoría de nosotros era estudiante y no teníamos dinero para comprar  una botella de ron, así que acudíamos al barrio La Marina, donde se vendía el mejor azuquín, mata rata, escupe lejos, salta pa'tras, hueso de tigre, caguín o como quiera llamársele, del pueblo y cuya botella costaba cinco pesos. Le echábamos un poco de jugo de limón y a beber.


Cada vez que Eddy Ortiz –a quien cariñosamente y por sobradas razones, le decíamos Padrino- nos veía tomando semejante porquería, nos quitaba la botella, botaba el contenido, mandaba a comprar dos o tres botellas de Havana Club añejo y cuando llegaban, de un solo trago se bebía la mitad de una, se largaba -no sin antes decirnos sonriente  "pórtense bien", dejándonos el resto del ron. Nunca más he visto a nadie hacer eso.

En otras ocasiones, cuando nos veía con alguna novia en una fiesta y boquisecos, nos llamaba aparte y nos metía diez o veinte pesos en el bolsillo. El día 31 de diciembre de cada año, que todos pasábamos en su casa, sacaba una libretica y delante de todos decía: “Fulano de tal, me debes cien pesos. Esta deuda te la voy a perdonar, pero el próximo año no quiero que me pidas nada más…” Nos ponía roja la cara, delante de la novia. La historia se repetía, año tras año.

La última vez que vi a Eddy Ortiz, fue en el año 2000. Yo era el subdirector residente del Hotel Tryp Cayo Coco, en Ciego de Avila y lo invité a pasarse un domingo en el hotel, pues él estaba de visita en casa de Guille Grimón, en la Isla de Turiguanó. A media tarde, cuando terminé de trabajar, nos fuimos los tres –Guille, Eddy y yo- a mi habitación y allí le pedí que hiciera lo mismo que veinte años atrás; poniendo en sus manos una botella de ron Havana Club 15 años. La miró por todos lados, como mira a una novia un hombre enamorado, la empinó, pero en aquella ocasión sólo logró tomarse -de un trago- un cuarto de la botella. Cuando terminó, se sonrió con esa sonrisa pícara que lo caracterizaba y me dijo:

- Ramoncito, el tiempo no pasa por gusto. Ya soy un viejo cagalitroso.

Lo abracé y le respondí:

- Padrino, yo sólo quería revivir ese lindo recuerdo de mi juventud.

Desafortunadamente, apenas cinco años después se nos fue Eddy Ortiz, víctima de un infarto, pero para nosotros, fue y seguirá siendo siempre, nuestro Padrino.


                                     === FIN ===

05 agosto, 2012

La casa de Carlos Manuel.

A la memoria de Carlos Manuel González. 

(Para los campechuelenses: existe un canalizo en los manglares entre Campechuela y Troya llamado la Zanja de Carlos Manuel, en honor de quien lo hizo, a golpe de machete y hacha, para extraer carbón de los manglares). 

Esta es una de las tantas historias que escuché de los mayores en nuestra tertulia del muelle del barrio La Marina. La cuento tal como la escuché. Aquí les va:

Cuando Carlos Manuel González huyó con Rosa; su novia, no tenía dinero para celebrar la boda. Nunca pudo comprar los anillos de compromiso, ni disfrutar de una luna de miel. Esos lujos no eran para un humilde pescador, pero tomó una decisión: construiría su propia vivienda; un humilde bohío.

Al amanecer se fue con su medio hermano Leoncio Gutiérrez a Cienaguilla. Del monte extrajeron, con la ayuda de una yunta de bueyes, doce troncos de guayacán y decenas de cujes. Luego le pagó una fortuna a un camionero que transportó todo aquello hasta La Marina.

Tumbaron cinco palmas que crecían cerca del pueblo. Cortaron el tronco en trozos y de allí sacaron las tablas. En un carretón las llevaron al barrio. De un montecito extrajeron una carreta repleta de pencas de guano. Las extendieron en el terreno para que se secaran y con ellas cobijar la futura morada.

Cuando los troncos de guayacán se secaron; hacha en mano, perfilaron los horcones. Replantearon la casa en el solar y con pala, pico y tenedor, cavaron los doce huecos. Habían colocado varios de aquellos pesados puntales, cuando llegó su vecino Armando; el tuerto.

Armando miró, cual Polifemo, los horcones y corrigió: 


- Aquel, aquel de allá; muévanlo un poquito hacia fuera. 


Acto seguido, dio media vuelta y siguió su camino. Carlos y Leoncio removieron la tierra alrededor del horcón, lo movieron hacia el lugar indicado y volvieron a compactar el terreno.

Dos horas más tarde reapareció Armando, imperativo: 


- Éste; métanlo un poco más. 


... y continuó su camino. Se repitió la misma historia. Removieron la tierra, movieron el horcón y compactaron nuevamente.

Al caer la tarde, Carlos Manuel sintió un gran ardor en el pecho. El roce de los horcones le había producido una irritación. Había perdido los vellos del tórax, pero no se dio por vencido. 

Les quedaba por colocar un sólo horcón. Llegó Armando al lugar. Volvió a tirar una ojeada.

Contaban en la tertulia; que en la tercera oportunidad, Carlos Manuel ni siquiera lo dejó hablar.

- Armando; esta casa es mía y los horcones los pongo como me salga… de los melones.


                                                                    === FIN ===

22 julio, 2012

La finca de Chito.

El viejo Chito caminaba muy despacio y encorvado, -según decían- a  causa  del enorme peso de los años. Aunque  nunca  le vi  la pesada  carga, sí  recuerdo  que  tenía  una  conducta muy recta. Falleció hace ya mucho tiempo, sin sospechar que tenía al enemigo colado en su casa. 

Colindante con el patio trasero de la escuela César Martí; Chito tenía su finca. Era un terreno de unas quince hectáreas. En una parte, sembraba maíz, yuca, boniato y frijoles, y en la otra, crecía un bosquecillo de árboles frutales. Había allí una gran variedad de aguacates, mangos, guayabas, chirimoyas y anoncillos, que el dueño velaba celosamente, con una escopeta de cartuchos de la época de María Castañas. Un jodedor de las tertulias, dijo una vez que la escopeta no servía; que lo había visto apretar el gatillo y el cañón escupió arañas y cucarachas.  

Como algunos alumnos de la escuela habían sido sorprendidos dentro de la finca por el propio anciano, a los pillos de cuarto grado, se nos ocurrió una variante más sencilla, pero genial. No empleamos mucho tiempo para convencer a Manuel G. Bagué; nieto de Chito, que era nuestro compañero de aula. Llegamos a un acuerdo muy simple: Le soplábamos en los exámenes de Matemática y a cambio, él nos ayudaba para que la operación Merienda Barata se ejecutara sin contratiempos. Nos dimos las manos, como señal de cierre del pacto de caballeros.

Durante el receso, Bagué corría a la vivienda del abuelo. Cuando confirmaba su ubicación dentro del recinto, se paraba en la puerta de la cocina y se pasaba varias veces una mano por la cabeza. Esa era la señal convenida para que Guayabita, el encargado de hacer el trabajo sucio del plan, se colara por la cerca del fondo del patio de la escuela y ejecutara su parte.

Guayabita era flaco, bajito, ágil y muy simpático y casi nunca tenía merienda para llevar a la escuela.




                                                                    === FIN ===

14 junio, 2012

El tiempo pasa volando.

El tiempo  pasa  volando. Desde  pequeño  he  escuchado   esta   frase   en   incontables  ocasiones, pero jamás, hasta hoy, me había detenido a analizarla con profundidad. Hace   exactamente un año que crucé, caminando, Rainbow Bridge, uno de los puentes que comunica a Canadá y Estados Unidos.

Raibow Bridge, desde Canadá.
La tarde anterior había llegado a Niágara Falls, procedente de Toronto, pero decidí pasar la noche en uno de los tanto hoteles que hay en aquel bello sitio que inspiró a nuestro poeta José María Heredia. Desde mi habitación contemplé el imponente puente. No andaba yo en plan de turista; sencillamente mi familia del lado de acá no conocía de mi decisión de cruzar la frontera y fue precisamente desde aquella amplia y limpia habitación que realicé las llamadas telefónicas pertinentes, para informarle a mi familia de Tampa sobre la decisión tomada y organizar mi llegada a esta ciudad.

Atrás quedadan mi esposa, dos hijas, mi madre, hermanos, sobrinos, en fin, mi familia. Era la fase final de una difícil decisión que había tomado tres años atrás y mantenido en absoluto secreto. En Tampa he comenzado una nueva etapa de mi vida, que no es perfecta, lo sé, pero mucho más digna que la que tenía en mi propia tierra. Aquí tengo un trabajo sencillo, pero decoroso, donde gano un salario que me permite vivir con austeridad y dignidad y aún así, ayudar financieramente a mi familia en Cuba. 

En la sede de Amway, Michigan.
He comenzado algunos proyectos de negocio a corto y mediano plazo, que seguramente ayudarán a mejorar mis finanzas y mi nivel de vida. De la calidad de vida no deseo hablar, pues sencillamente no tiene precio la tranquilidad espiritual con la que vivo hoy, sin pensar en las carencias del día a día, sin tener que hablar con una careta en mi rostro, ni cuidarme del vecino o del compañero de trabajo.

Sé que para muchos inmigrantes, el American Dream se convierte en una pesadilla, pero una cosa quiero decirles: Este es el país de las oportunidades, donde no existen límites para el desarrollo personal, que no sea sólo el límite de nuestras propias capacidades. Un  consejo quiero darles: Nunca dejen de soñar... y persigan sus sueños hasta alcanzarlos.


                                                         === FIN ===

13 mayo, 2012

Una joven madre que no pudo disfrutar de sus hijos.

A la memoria de Marlene González Arias.

Fui  con  mi  padre  a  Manzanillo  a  visitar  a un  tío  abuelo.  Segundo González Arias, medio hermano de  abuelo  Monguito,  yacía   enfermo.  Luchaba  contra  una   penosa  enfermedad, aunque desafortunadamente, día a día perdía la batalla.

Marlene y su esposo Angel Tomás.
Al verla allí, sentada en el borde de la cama, junto al anciano padre moribundo; quedé deslumbrado. Era una impactante trigueña, de profunda y alegre mirada. Esbelta, de delicados ademanes y una sonrisa mística. Me besó con candidez en la mejilla. Supe al instante que aquella deidad se llamaba Marlene González Arias y era prima hermana de mi padre. También supe que vivía en La Habana, que tenía 23 años, que trabajaba como aeromoza internacional en Cubana de Aviación, que estaba casada y que tenía dos hijos.


No siento pena alguna reconocerlo. Quedé boquiabierto, hechizado, enamorado. Ajeno al drama familiar, corrí por toda la casa e intenté algunas piruetas para llamar su atención. Yo era entonces, un niño de apenas 10 años. ¿Quién no ha soñado alguna vez con una prima? Desde aquella noche y con cierta frecuencia, ella visitó mis sueños. El tiempo se escurrió y me enamoré de Angélica María, la bella actriz y cantante mexicana y de otras muchas cantantes y actrices famosas y nunca más volví a ver a Marlene.

Sepelio de las víctimas del atentado.
El 7 de octubre de 1976, el barrio La Marina estalló en llanto al confirmarse la fatal noticia: Marlene viajaba en el avión que fue vilmente saboteado frente a las costas de Barbados, el día anterior. Rogué en silencio para que aquello no fuera cierto, para que sólo fuese un chiste pesado de algún jodedor del barrio. Infelizmente, dos días después reconocí sus bellas facciones entre tantas y tantas fotografías de compatriotas y jóvenes de otros países arrebatados por la muerte. Junto a su imagen; la de su esposo Ángel Tomás Rodríguez, miembro también de la tripulación del vuelo CU-455 que aquel imborrable día para todos los cubanos, se precipitó al mar con su preciada carga: 73 víctimas del odio atroz y la cobardía.


Monumento en Barbados.
Marlene no alcanzó a ver crecer a sus pequeños hijos. Nunca llegó a ponerles el uniforme escolar o llevarlos a la escuela. Marlene no les pudo aconsejar en la difícil etapa de la adolescencia. No pudo asistir a sus bodas, ni conoció a sus nietos.

Con esta sencilla crónica deseo homenajear a todas las madres cubanas, donde quiera que se encuentren. Aquellas madres que han tenido la indescriptible dicha de disfrutar de sus hijos y nietos. A todas, les deseo muchas felicidades en el Día de Las Madres. Al mismo tiempo, recordar a aquellas madres, que como Marlene, ya no están entre nosotros en un día tan especial.





                                                              === FIN ===